Siempre me he considerado una lectora insaciable, sobre todo de prensa. Quizá por eso elegí la carrera que elegí, porque hay que saber de todo un poquito.
Cosas del azar, yo he acabado trabajando de administrativo en una caja de ahorros y mi medio limón, ADE de formación, ejerce en el departamento de comunicación. Tiene mandao la cosa…
En fin, como no hay que por bien no venga, cada vez que mi medio limón se trae el trabajo a casa, aprovecho que tengo en mi poder más de quince periódicos (entre ediciones nacionales, regionales y locales) con sus respectiv@s suplementos y revistas. Todo un festín literario.
Y fue el domingo pasado, leyendo este artículo de EL PAÍS, cuando me dio por pensar que quizá esa absurda idea de elevar la edad de jubilación hasta los 67 años venga propiciada por la actual situación laboral de las mujeres en España. Me explico:
Por tod@s es sabido que, en una crisis económica, los primeros en engordar el número de parados y apostarse en la cola del INEM son los jóvenes y las mujeres. Con más razón si eres mujer y joven.
En el caso de aquellas
afortunadas (entre las que me encuentro, de momento) que no son despedidas de sus puestos de trabajo, el parón laboral se materializa a la hora de recibir los ascensos. Y es que conozco a más de diez mujeres, de entre 25 y 35 años, que personalmente me han reconocido sus ganas de tener descendencia pero que, dada la situación económica actual, están retrasando el momento de ser madres. No me sorprende.
Así las cosas, me pregunto si la propuesta de retrasar la edad de jubilación ha surgido después de que a algún politiquillo se le haya ocurrido, desde su cómodo sillón de cuero, semejante asociación de ideas:
“A las mujeres embarazadas y/o con hijos se les suele poner frenos en su carrera profesional. Por tanto, las mujeres jóvenes que quieren ascender laboralmente, posponen su intención de quedarse encinta. Esto, a su vez, afecta negativamente a la ya de por si baja tasa de natalidad española… ¿Qué solución hay?”
Una opción sería la de aplicar (a la inversa) la ley china del hijo único. Ésta queda descartada por poco probable. Así pues, parece lógico que si no es posible aumentar el número de curritos españoles, se mantenga a los actuales hasta más allá de lo natural dado que, de aquí a treinta años, España será un país viejo. Y con viejo quiero decir un país donde habrá muchas pensiones que pagar y pocos trabajadores para cotizar…

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