Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo. Mostrar todas las entradas

4 de abril de 2010

Reforma laboral nº 67

Siempre me he considerado una lectora insaciable, sobre todo de prensa. Quizá por eso elegí la carrera que elegí, porque hay que saber de todo un poquito.


Cosas del azar, yo he acabado trabajando de administrativo en una caja de ahorros y mi medio limón, ADE de formación, ejerce en el departamento de comunicación. Tiene mandao la cosa…


En fin, como no hay que por bien no venga, cada vez que mi medio limón se trae el trabajo a casa, aprovecho que tengo en mi poder más de quince periódicos (entre ediciones nacionales, regionales y locales) con sus respectiv@s suplementos y revistas. Todo un festín literario.


Y fue el domingo pasado, leyendo este artículo de EL PAÍS, cuando me dio por pensar que quizá esa absurda idea de elevar la edad de jubilación hasta los 67 años venga propiciada por la actual situación laboral de las mujeres en España. Me explico:


Por tod@s es sabido que, en una crisis económica, los primeros en engordar el número de parados y apostarse en la cola del INEM son los jóvenes y las mujeres. Con más razón si eres mujer y joven.


En el caso de aquellas afortunadas (entre las que me encuentro, de momento) que no son despedidas de sus puestos de trabajo, el parón laboral se materializa a la hora de recibir los ascensos. Y es que conozco a más de diez mujeres, de entre 25 y 35 años, que personalmente me han reconocido sus ganas de tener descendencia pero que, dada la situación económica actual, están retrasando el momento de ser madres. No me sorprende.


Así las cosas, me pregunto si la propuesta de retrasar la edad de jubilación ha surgido después de que a algún politiquillo se le haya ocurrido, desde su cómodo sillón de cuero, semejante asociación de ideas:


“A las mujeres embarazadas y/o con hijos se les suele poner frenos en su carrera profesional. Por tanto, las mujeres jóvenes que quieren ascender laboralmente, posponen su intención de quedarse encinta. Esto, a su vez, afecta negativamente a la ya de por si baja tasa de natalidad española… ¿Qué solución hay?”


Una opción sería la de aplicar (a la inversa) la ley china del hijo único. Ésta queda descartada por poco probable. Así pues, parece lógico que si no es posible aumentar el número de curritos españoles, se mantenga a los actuales hasta más allá de lo natural dado que, de aquí a treinta años, España será un país viejo. Y con viejo quiero decir un país donde habrá muchas pensiones que pagar y pocos trabajadores para cotizar…

13 de junio de 2008

Eh, tú! Intruso laboral!!!

Hace semanas que no critico nada, aunque no es por falta de ganas sino de tiempo. El pasado día cinco comencé a trabajar en una sucursal bancaria: horario de 8 a 15 h. en la oficina y de 16 a 20 h. haciendo un curso de formación sobre la operatoria de la sucursal. España es asín, primero echas siete horas de “trabajo” y por la tarde te enseñan a trabajar.

El caso es que el tema del intrusismo profesional es algo que siempre me ha tocado las narices. Y mucho. Porque... ¿qué puñetas sabe una Lda. en Publicidad de “debes”, “haberes”, “reintegros”, “traspasos” y demás movidas bancarias?

Según los de Recursos Humanos debo saber lo mismo que una periodista, que es la formación que cursó mi compañera de caja en la sucursal.

Esto es para partirse de risa (por no echarse a llorar, claro). Periodistas y publicistas sacando adelante el movimiento dineril de una de las sucursales con más solera de Torremolinos mientras que licenciados en económicas y empresariales ocupan puestos en medios de comunicación y departamentos de marketing...

En fin, supongo que al final me he dejado arrastrar por el conformismo generalizado de la juventud española, algo de lo que siempre renegué. Pero los euros son los euros y un@ tiene una edad en la que ya toca hipotecarse y las letras no se pagan con principios morales ni buenas intenciones, que yo lo sé, que para eso soy cajera. ^__^

Y es que en España lo del intrusismo laboral está a la orden del día. Yo conozco maestros que son vendedores en unos grandes almacenes de corte inglés, biólog@s que trabajan de encuestadores, logopedas que hacen telemarketing y hasta enfermer@s que trabajan en Correos.

Pero creo que lo del intrusismo laboral ha llegado a su máxima expresión con el debut publicitario de Kiko Rivera Pantoja, o lo que es lo mismo, Paquirrín. Los anuncios son para buscar al director de marketing de Tuco y matarlo a pedradas. Aunque quizás la campaña publicitaria tenga su lógica porque ¿quién mejor para venderte un sofá y un colchón que un “niño” cuya existencia vital consiste, básicamente, en salir de fiesta, comer y descansar???




Pa’ mear y no echar gota...

6 de mayo de 2008

¿Ser o estar?

Leo en la prensa de hoy que 37.542 personas se apostaron en la cola del paro durante el mes de abril. Una cola tan larga que ya cuenta con más de dos millones de parad@s, que se dice pronto. Y eso sin contar a los que no están inscritos en las Oficinas de Empleo.

Me pregunto cuánt@s de esos 2.338.517 desempleados están realmente parados. Y es que no es lo mismo estar parado que desempleado. Lo primero, implica no tener ocupación remunerada reconocida. Estar desocupado, en definitiva. Por el contrario, estar desempleado (ya lo dice el DRAE) significa hallarse en una situación de paro forzoso.

En la práctica, a mi modo de ver, existen dos tipos de parados: por un lado, están los parados que disfrutan de la vida y del tiempo ocioso que su desocupación les brinda. Por el otro, están los parados que buscan activamente un empleo y/o se forman mientras éste llega. Están desempleados temporalmente.

Supongo que pertenecer a uno u otro grupo dependerá, en gran medida, de la forma que tenga cada cual de afrontar la vida ya que, en el mundo de la empresa, también existen dos tipos de empleados: el que está en el trabajo y el que es trabajador.

De nuevo nos encontramos con la disyuntiva entre ser y estar. Y es que en esta España nuestra se tiene la errónea creencia de que el que más horas pasa en el trabajo, más productivo resulta para la empresa, cuando, por lo general, es todo lo contrario.

Ya lo demuestran las cifras que hace unos días nos llegaban desde la Unión Europea: España es uno de los países en que más horas se trabaja (hasta 200 horas más al año que franceses, alemanes o daneses) y, sin embargo, estamos a la cola en productividad. El motivo es claro: en España no importa que las cosas “sean”; basta con que lo “parezcan”. Es el Spanish way of life, donde se rinde culto a la apariencia, a la fachada, al qué dirán...

Por eso nos va como nos va, por eso y porque (también según la UE) España es el país que más enchufados coloca en puestos muy por encima de su cualificación profesional...

24 de abril de 2008

La SGAE, el canon y dos euros...

Dicen que España es el país europeo con más internautas piratas por metro cuadrado. No sé de qué se extrañan si tenemos en cuenta que el Spanish way of life se basa en conseguir todo lo que sea gratis, sea-lo-que-sea. Y las películas y las canciones no iban a ser menos.

Para atajar el problema, el Parlamento no tuvo mejor idea que sacarse de la manga un canon digital que, supuestamente, es un modo de hacer valer los derechos de autor de los “artistas”. Artistas por llamarlos de alguna manera, porque hoy en día se cuentan con los dedos de una mano.

Precisamente de la idoneidad del canon digital estuvieron anoche debatiendo en el programa Mejor lo hablamos de Canal Sur, donde se pudieron oír burradas a tutiplén.

A.M.A., un compositor de canciones del que yo jamás había oído hablar, defendía a ultranza dicho canon puesto que, según él, era una manera de que los artistas y los compositores cobren por un trabajo que ellos ponen ante el gran público sin saber siquiera si obtendrán beneficios por dicha labor. Ante esto, lo primero que pensé fue: “haberte dedicado a otra cosa, majo”, pero después de un rato, se me ocurrió que hay cantidad de oficios que exigen hacer un trabajo sin que la recompensa esté asegurada. Como no podía ser de otra manera, la publicidad es uno de ellos, pero existen otros más de andar por casa, como la pastelería. ¿O es que a un pastelero le pagan las tartas que nadie ha comprado?


Por otro lado, P.T., miembro de la SGAE, defendía su postura pro-canon alegando que un artista “sólo” cobra dos euros de los veinte que paga el consumidor por un cd original. Aquí ya me puse a echar cuentas porque claro, dos euros suena a miseria, pero si tenemos en cuenta que El canto del loco, por poner un ejemplo, vendió en dos semanas 160.000 copias de su disco “Personas”, esto supone que el grupo ha ganado unos 320.000 € (casi 54 millones de las antiguas pesetas) a repartir entre cuatro. No os preocupéis que ya hago yo la división: 80.000 €urazos se han embolsado por cabeza Dani Martín y los suyos sólo en dos semanas. Y esto dejando aparte los (escasos aunque repletos) conciertos y el millonario negocio de los politonos. Así que de miseria nada, ya lo querría para mí.


El debate sirvió para reafirmar mi teoría al respecto y es que hay dos grandes culpables en el tema de la piratería:

  • De un lado las discográficas, que desde hace años prefieren la cantidad a la calidad porque ¿cuántos Triunfitos, Tusíquevales, Lluviasdestrellas, Popstars, etc han fabricado en los últimos años? ¿Cuántos discos sacaron? Y de éstos, ¿cuántas canciones eran realmente buenas? Por tanto no sé de qué se extrañan si la gente pasa olímpicamente de gastarse 20 € en un cd con diez canciones de las cuales sólo una o dos te gustan... Ya lo dicen los de ECDL, eres tonto si lo haces.
  • El segundo culpable, es el Spanish way of life que mencionaba antes. Los españoles tenemos demasiado arraigada la cultura de lo gratis y eso es difícil de combatir.

Ayer mismo, Día del Libro, iba yo caminando por uno de los barrios más populosos y tradicionales de Málaga. Un barrio obrero, de vecinos con sueldo medio-bajo, donde en la puerta del mercado de abastos lo mismo te vendían una ristra de ajos que te regalaban un libro. O diez. Porque a más de una maruja vi con una montaña de libros en una mano y el carrito de la compra en la otra. Supongo que tendrán muchos muebles que calzar, porque si no no se explica...

Lo cierto es que me dio pena por el triste destino que les depara a esos libros, condenados a estar en una estantería, pero más pena me dio la vendedora de ajos, que ayer no hizo negocio.